Bitácora de un postulante dehoniano chileno en Brasil

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Jueves 16 de marzo de 2017

“Llegué un lunes 6 de febrero a Brasil y lo primero que pensé es que vería sería un sol radiante al bajarme del avión. ¿La realidad? Me encontré con un cielo repleto de nubes cual invierno en Santiago, pero con más de 30 grados de calor.

Mi primer desafío fue acostumbrarme al clima. La primera semana fue difícil porque las temperaturas varían entre los 23 y 36 grados y eso también incluye las noches. La sensación térmica es muchísimo  mayor que esa por la excesiva humedad, algo que en Santiago no conocemos. Estar aquí es como tener el invierno y verano todo junto en un mismo día: en la mañana está muy despejado y ya después de almuerzo comienza una tormenta con lluvia torrencial y eléctrica. Dicen que el invierno es bastante helado, así que ya les contaré cuando comience qué tan real es eso comparado al frío de allá.

Estoy en la ciudad de Jaraguá do Sul, que pertenece al estado de Santa Catarina. La casa se llama Noviciado Nossa Senhora de Fatima que en español es Noviciado Nuestra Señora de Fátima. Llevo más de un mes y si puedo resumir este tiempo en una palabra es intensidad. Todo es una novedad, no estoy conociendo un nuevo país como un turista que viene de vacaciones, sino como un habitante más de su cultura, tratando de entender su lengua y sobre todo adaptarse al hecho de dejar las propias seguridades que uno tiene en su país y la que era su casa.

Han sido semanas donde lo más importante ha sido aprender a oír el llamado de Dios, alejarse de los ruidos externos para poder escuchar aquello que Dios quiere de nosotros. Ahora, debo confesar que descansar de la formación intelectual no ha sido malo (jejejeje). Desde el 8 de febrero, fecha en que partió mi postulantado, mi rutina consiste especialmente en un acompañamiento tanto espiritual como humano desde lo psicológico en base a una experiencia de vida comunitaria. Somos 12 personas, 12 jóvenes que como decimos en Chile ‘estamos en la misma’ y siendo formados en liturgia, música, inglés, doctrina y espiritualidad dehoniana.

Hemos logrado generar una fraternidad y vínculo muy bonito con mis compañeros postulantes. Nos une la búsqueda sincera de la voluntad de Dios en nuestras vidas, nos dejamos acompañar para así desligarnos de cosas que puedan condicionar nuestras vidas e impedir nuestro discernimiento real. Somos sólo 2 los que hablamos español, mi compañero de Argentina y yo, mientras que 5 son de la provincia de San Pablo, 3 de la provincia del sur y 2 del distrito de Maranhão, así es que cada vez entiendo más portugués por suerte.

El pasado viernes 24 de febrero fue un día muy especial, pues fue nuestro ingreso oficial al postulantado, donde estuvo presente el Superior de la provincia de San Pablo, Padre Ronilton, además de la comunidad religiosa que nos acompaña día a día, integrada por el Padre Ronaldo Neri, quien es nuestro maestro; Padre Francisco Sehnem, como formador; Padre Alberto Huber y Hermano Alfredo, ecónomo de comunidad.

Ese día profesamos un acto de oblación y presentamos nuestro libre consentimiento para ser ayudados a conocer mejor la voluntad de Dios. He meditado mucho sobre ese momento y lo que significa ser dehoniano hoy, a miles de kilómetros de mi país y mi familia. Ser dehoniano es vivir en una gran familia que comparte la espiritualida del Corazón de Jesús, sentirse parte de esta familia que fundó el venerable Padre Dehon. Para mí y más que nunca es entregarse a la misión, a la disponibilidad, a estar donde la iglesia te necesita y dejar nuestras comodidades para cumplir la voluntad de Dios”.

Germán Loyola León
Postulante
Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús – Dehonianos

3 comentarios en “Bitácora de un postulante dehoniano chileno en Brasil”

  1. Muchas bendiciones Germán que este tiempo de estar lejos te permita ser un mejor dehoniano y que lo aprendido allí te permita ser entregado en nuestro país. Para ayudarnos a crecer en nuestra espiritualidad.

  2. Me llama la atención el que vayan de un país a otro, soy Chileno me gustaría ser religioso pero sabes que no me gusta de todo esto? ¡Que tienen que viajar! te comento que yo viajo de Linares a Stgo y me enfermo llego súper mal, nunca voy a la playa por lo mismo, a lo más viajo 70 km como mucho y jamás me subiría a un avión. Si conoces una congregación donde no tengan que viajar sino que quedarse en un puro sitio, házmelo saber pues encantado me hago religioso. Bonita es la vida Religiosa porque como decía Sto Tomás el estado de perfección más grande es dicho estado y el que menos es; es el del mundo.

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