12 de agosto: aniversario de la muerte del Padre Dehon

06A sus 82 años el fundador de nuestra Congregación fue llamado a la casa del Padre y antes de morir, señalando con su dedo una estatua del Sagrado Corazón dijo: “Por Él viví y por Él muero”.

Hace 91 años en un 12 de agosto, y luego de una breve enfermedad, el Padre León Dehon falleció en la ciudad de Bruselas. Como Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús nos llenamos de alegría al recordar su legado y la forma en que entregó su vida de manera tan admirable, volcando su alma y corazón al servicio de la Iglesia.

En sus últimos días de vida y especialmente durante la última misa que celebró el día 4 de agosto, habló constantemente sobre la muerte y al referirse a ella afirmaba que “la cosa más bonita es la siguiente: enfermarse durante tres días; el primer día te ponen en orden las relaciones, no hay confesión, se renuevan los últimos sacramentos, la tercera parte hacia el buen Dios”.

En su lecho de muerte nos dejó “el más maravilloso de los tesoros: el Corazón de Jesús”,  ese corazón que aún hoy en cada rincón del mundo sigue convocando a hombres y mujeres, como lo hizo con el Padre Dehon.

Nacido de La Capelle el 14 de marzo de 1843, cursó Derecho en la Universidad de La Sorbona de París. A pesar del interés de sus familiares en que ejerciera la abogacía, quiso seguir su vocación al sacerdocio. En 1868 fue ordenado sacerdote. Diez años más tarde, en 1878 y con el permiso de su obispo fundó la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús el 28 de junio, y entre sus apostolados más queridos estaban la educación a los seminaristas, trabajar en misiones extranjeras, promover la devoción al Sagrado Corazón por medio del amor y la reparación, y ofrecer asistencia al clero local. Poco a poco, la Congregación creció por toda Europa, América y África.

El Padre Dehon tenía un ideal: la expansión del reinado universal del Corazón de Cristo; un lema: amor y reparación; un propósito: servir incondicionalmente a la Iglesia usando varios medios: un corazón para amar, un cuerpo para sufrir y una voluntad para sacrificarla.

Hoy, a 91 años de su partida a la casa del Padre, su misión sigue presente con fuerza a través de su Congregación Dehoniana, quienes viven su mismo ideal y cumplen sus mismos propósitos.

Familia Dehoniana celebró un nuevo aniversario

Todas las obras de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús se reunieron el sábado 25 de junio para conmemorar los 67 años de la congregación en Chile, compartiendo y viviendo los valores entregados por el Padre León Dehon.

Coronando ya un mes de celebración del amor más puro que proviene desde el corazón de Jesús, la Congregación Dehoniana y sus seis obras – Colegio San Juan Evangelista, Instituto Sagrado Corazón, Parroquia Nuestra Señora de Fátima, Parroquia Santo Cura de Ars y Pastoral Vocacional y Misionera Reparadores- disfrutaron de una emotiva tarde de reflexión y eucaristía en el Colegio San Juan Evangelista.

La jornada comenzó con una interesante charla sobre el sentido de la misericordia en nuestros tiempos y de qué manera se interpreta la existencialidad que rodea a la experiencia de hacerse prójimo e involucrarse en su camino.

Jorge Lembach, Jefe de Pastoral y quien estuvo a cargo de la reflexión, sostuvo que “acercarse al otro es clave para entender porqué Dios decidió hacerse hombre y estar en el mundo”, pues representa finalmente al corazón del evangelio.

Precisamente sobre ese corazón y lo que de verdad marca a un dehoniano por sobre el resto fue el mensaje principal de la misa celebrada por el Superior Provincial de la Congregación, Padre Johnny Li, donde destacó que “todas las comunidades dehonianas aquí presentes somos distintas, pero sin duda que hablamos el mismo idioma y nuestra comunión se encuentra en el corazón de Jesús”, indicó al respecto.

Durante su homilía fue claro al decir que el centro de la familia dehoniana no está en el hacer, sino que tiene su fundamento en el encuentro con Cristo. “Sin Cristo un dehoniano se marchita, pierde su rumbo y no consigue ser fiel a la reparación”, expresó y recalcó que “es nuestra misión ir con Cristo de la mano y en el corazón, eso es lo que el Padre León Dehon conoció y nos traspasó a nosotros como congregación”.

A la eucaristía celebrada en la capilla del Colegio San Juan Evangelista le siguió una instancia para compartir y disfrutar de un rico cóctel en el casino del establecimiento.

Germán Loyola: “Sentí que Dios me movió el piso y me dijo te quiero acá”

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El camino vocacional de este joven de 26 años, Geógrafo PUC de profesión y a punto de culminar la Licenciatura en Filosofía en la misma casa de estudios, se inicia a comienzos del 2017 con el postulantado y noviciado en Brasil, desde donde quiere volver listo para ver, amar y servir. 

“Cuando le conté a mi familia que había decidido convertirme en sacerdote su respuesta me sorprendió más a mí, porque me dijeron que siempre lo supieron”. Estas son las palabras que resumen el momento en que Germán Loyola León, durante la celebración de su cumpleaños número 26, le anunció a sus padres y hermana que había decidido desarrollar la que sentía era su real vocación.

Pese a que en los últimos años su trabajo activo en la pastoral de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima lo guiaban hacia la vida religiosa, sus inquietudes vocacionales comenzaron mucho antes a través de uno de los cursos que debía tomar en la Pontificia Universidad Católica para completar sus estudios profesionales de Geografía.

“Yo necesitaba hacer un curso de teología que estaba presente en mi malla y uno de los sacerdotes de la diócesis de mi comuna me contactó con Padre Johnny, quien dictaba dicho curso en la PUC y coincidentemente vivía a unas cuadras de mi casa”, cuenta Germán y en esos viajes a la universidad sintió curiosidad por conocer la espiritualidad de la Congregación Dehoniana y los valores entregados por el Padre Dehon, para luego iniciar una especie de acompañamiento, etapa previa al seminario como tal.

“Desde que tomé el camino de la vocación mi vida no ha cambiado mucho. Terminé Geografía y comencé a estudiar Filosofía en la misma Católica, trabajo en la Parroquia de Fátima que está en San Bernardo donde nací y crecí, pero en meses más parto a Brasil para mi postulantado y noviciado. Sentí que Dios me movió el piso y me dijo te quiero acá, y aquí estoy listo para asumir este lindo desafío”, reflexiona al respecto.

Germán cuenta que fue su polola de la época con quien llevaba 4 años quien lo introdujo al mundo pastoral y además lo acercó a la Iglesia, pero que en ese período tenía la mente en terminar su carrera y pese a que ya sentía las ganas de hacer un aporte más profundo en la parroquia, continuaba dejando de lado esa parte suya que buscaba algo más.

“Hoy esto es mi vida desde que despierto hasta que me acuesto en la noche y eso me motiva completamente, porque estoy estudiando y trabajando en mi vocación.  Tomé la opción de disfrutar día a día la espiritualidad y soy feliz de tener esa libertad de vivir a Dios en cada cosa que hago. Quiero volver a Chile y transmitir a partir de mi experiencia que ser dehoniano es entregarse a la voluntad de Dios y sin duda al amor”.