Germán Loyola: “Sentí que Dios me movió el piso y me dijo te quiero acá”

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El camino vocacional de este joven de 26 años, Geógrafo PUC de profesión y a punto de culminar la Licenciatura en Filosofía en la misma casa de estudios, se inicia a comienzos del 2017 con el postulantado y noviciado en Brasil, desde donde quiere volver listo para ver, amar y servir. 

“Cuando le conté a mi familia que había decidido convertirme en sacerdote su respuesta me sorprendió más a mí, porque me dijeron que siempre lo supieron”. Estas son las palabras que resumen el momento en que Germán Loyola León, durante la celebración de su cumpleaños número 26, le anunció a sus padres y hermana que había decidido desarrollar la que sentía era su real vocación.

Pese a que en los últimos años su trabajo activo en la pastoral de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima lo guiaban hacia la vida religiosa, sus inquietudes vocacionales comenzaron mucho antes a través de uno de los cursos que debía tomar en la Pontificia Universidad Católica para completar sus estudios profesionales de Geografía.

“Yo necesitaba hacer un curso de teología que estaba presente en mi malla y uno de los sacerdotes de la diócesis de mi comuna me contactó con Padre Johnny, quien dictaba dicho curso en la PUC y coincidentemente vivía a unas cuadras de mi casa”, cuenta Germán y en esos viajes a la universidad sintió curiosidad por conocer la espiritualidad de la Congregación Dehoniana y los valores entregados por el Padre Dehon, para luego iniciar una especie de acompañamiento, etapa previa al seminario como tal.

“Desde que tomé el camino de la vocación mi vida no ha cambiado mucho. Terminé Geografía y comencé a estudiar Filosofía en la misma Católica, trabajo en la Parroquia de Fátima que está en San Bernardo donde nací y crecí, pero en meses más parto a Brasil para mi postulantado y noviciado. Sentí que Dios me movió el piso y me dijo te quiero acá, y aquí estoy listo para asumir este lindo desafío”, reflexiona al respecto.

Germán cuenta que fue su polola de la época con quien llevaba 4 años quien lo introdujo al mundo pastoral y además lo acercó a la Iglesia, pero que en ese período tenía la mente en terminar su carrera y pese a que ya sentía las ganas de hacer un aporte más profundo en la parroquia, continuaba dejando de lado esa parte suya que buscaba algo más.

“Hoy esto es mi vida desde que despierto hasta que me acuesto en la noche y eso me motiva completamente, porque estoy estudiando y trabajando en mi vocación.  Tomé la opción de disfrutar día a día la espiritualidad y soy feliz de tener esa libertad de vivir a Dios en cada cosa que hago. Quiero volver a Chile y transmitir a partir de mi experiencia que ser dehoniano es entregarse a la voluntad de Dios y sin duda al amor”.